Encontrar mi para qué

Algunos le llamarán propósito, otros tantos dharma, y yo lo he entendido así: encontrar mi para qué. Para qué hago lo que hago. Para qué vivo cómo vivo.

Realmente mi para qué ha estado siempre aquí presente, tan presente e integrado que dejé de verlo. Reconectarme a él ha sido maravilloso, no por descubrirme nada nuevo, si no por recordármelo. Y es que hay tanto saber latiendo dentro nuestro pero que hemos olvidado, que el mero recuerdo nos despierta, y cuando esto sucede es una experiencia maravillosa, bendito despertar.

Así que hoy te comparto mi para qué, mi propósito, mi dharma, eso por lo que hago todo lo que hago. Reconectarme con él me ha ayudado a reconocer la pasión que vive en mí, el fuego que se aviva dentro para darle sentido a la vida.

Verás, mi para qué es algo tan sencillo como ésto: reconectar con el GOCE de vivir en PAZ.

Y de aquí nace mi forma de vivir. Vivir entre montañas es para mí el primer paso para reconectar con la calma, porque siempre es más fácil reconocerla cuando te envuelve y la puedes ver a tu alrededor. Y sé que soy afortunada por vivir así, pero recuerda que nada es imposible si realmente lo deseas.

Compartir y practicar yoga en La Salita de Yoga porque a través de esta maravillosa práctica aprendemos a amar nuestro cuerpo, entender las fluctuaciones de nuestra mente y desapegarnos de la idea de lo permanente, lo cuál nos dará paz ante la inevitable impermanencia del todo en nuestra vida. Pero es que además, el movimiento, supone redescubrir nuestro cuerpo y reconectarnos con él y con el goce que supone podernos mover cada vez más ligeros, cada vez más libres.

Comparto recursos de meditación, presencia y autoconocimiento porque creo firmemente que el saber es poder, y no hay nada ni nadie más poderoso que aquella persona que se conoce y se respeta y actúa acorde a su ser.

Pero, en este reconectar con el goce de vivir en PAZ hay algo que me parece imprescindible: la necesidad de minimizar nuestras vidas, de vivir sencillo, simple. La imperante necesidad de encontrar la belleza en lo cotidiano, en lo sutil y no solo en los grandes hitos ni eventos.

Y para mí todo esto pasa por depender menos de lo de fuera (minimizar nuestras vidas), vivir en contacto con la naturaleza y tratar de ser lo más autosuficiente posible a través de mi propio huerto, nuestras gallinas y de reutilizar lo mucho que ya tenemos antes que comprar de nuevo (vivir sencillo).

Y ese goce también me habla de la necesidad humana de compartir, quizás por eso escribo aquí y en mi newsletter mensual. Pero también de compartir más allá de las pantallas, de rodearnos de personas bonitas, que nos sumen o multipliquen, que nos abracen cálidamente con su ser, que nos acompañen y nos empoderen. Eso es también gozar.

Pero, aún más importante me habla de tener TIEMPO, de dejar de ser esclavos de las obligaciones y regalarnos tiempo para ser, para estar, para sentir y respirar. Tiempo para mirar por tu ventana, observar el cielo, sonreirte en el espejo…

Este es mi para qué. Reencontrarlo me ha reconectado a mi día a día, a mi trabajo, a mis relaciones, a mi vida. Y ahora que lo he redescubierto, o rescatado de la memoria donde siempre ha estado, lo voy a tener muy cerca para cuando se apague la llama de la pasión por la vida, porque mi para qué es lo que le da sentido al todo.

Y tú, ¿por qué vives? ¿Por qué haces lo que haces? ¿Cuál es tu para qué?

Te animo a buscarlo y a reencontrarlo, porque seguro que siempre ha estado ahí. Y reconéctate a él para terminar el año, pero sobretodo para empezar el año, el día y la vida que llega, la vida que es este ahora.

Gracias por leerme y por estar aquí,

Judit.

PD: si te apetece hacer algún ritual para este fin de año hace un par de años escribía este post sobre rituales. ¿Te vienes?