Reenamorarme de la vida

Reenamorarme de la vida, mejor dicho de MI vida, las veces que haga falta. Porque, a veces, perdemos de vista la belleza, el agradecimiento, entramos en la comparación y solo vemos la obligación… y nos desencantamos.

A veces, cuesta ver en lo común lo extraordinario. Quizás por prisas, por inercias, por despiste o por estrés.

A mí me ha pasado. He estado unas semanas inmersa en jornadas laborales muy extensas, muchas horas de trabajo y poco tiempo de disfrute, e incluso falta de descanso. Un momento de sentir que la obligación lo era casi todo y que esa sensación tuviera conescuencias: pérdida de voz, dolor muscular, y la más potente, desencanto.

No podemos estar siempre al 100%, eso es algo que ya he ido aprendiendo. Pero, creo, que tampoco debemos engancharnos a estar «mal», de bajón o a la víctima. Ser conscientes de dónde estamos, qué estamos viviendo, y cambiar la mirada, accionar (que a veces accionar es simplemente parar).

Personalmente me vi viviendo a base de obligaciones automimpuestas, dejando el disfrute por los «debería» e infinitos «tengo que» y todos ellos en nombre del bienestar y la salud.

Así que hace unas semanas me permitít dejar de hacer. Descansar. Quitarme toda obligación autoimpuesta y dejar solo las obligaciones de las que no podía escapar (trabajo y labores del hogar). Dejé de correr, de practicar yoga, de meditar, de entrenar, incluso de preparar con antelación y orden la comida. Estaba saturada. Y la pausa y el silencio fueron salvación.

Y así me estoy reenamorando de mi vida. Des del permitirme ser. Des de reducir la expectativa a simplemente vivir, des de bajar la carga mental y la obligatoriedad para darme al impulso y al descanso.

Reenamorarme de la vida, de mi vida, ha supuesto PARAR. Dejar de hacer y empezar a SER. Ha supuesto volver a conectar con el placer del ritual, de lo pequeño, de lo sutil. Ha sido volverme a sorprender de lo que ya era conocido.

Reenamorarme de mi vida ha sido recobrar la mirada de la ilusión, reencontrar el sentido del acto en sí de ser, o de hacer por hacer, no hacer por ser. Ha sido despertar la consciencia del amor hacia mí misma, del respeto que me merezco, de la honradez que me regalo.

Reenamorarme de mi vida es volver a encontrar en la rutina, el hábito, lo cotidiano algo más que obligación: placer, vivencia, realidad, presencia, amor.

Vuelvo a cuidarme des de un nuevo lugar. Vuelvo a ser, vuelvo a amar.

Gracias por leerme,

Judit.

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