Ser merecedora

Ser merecedora, o aceptar la abundancia. Como quieras llamarlo porque creo que viene siendo lo mismo. Y de eso quiero reflexionar hoy.

Quiero compartir contigo una frase que resuena en mí últimamente:

Tengo más de lo que necesito, pero no más de lo que merezco.

Judit Casas

Soy consciente y puedo ver a simple vista que vivo en abundancia y que tengo mucho más de lo que necesito. Y lo AGRADEZCO sabiéndome afortunada y abundante.

Pero en cambio no me es tan fácil ver que no tengo más de lo que merezco, y es debido a que siempre me he sentido alejada del merecimiento, educada en la humildad y en el esfuerzo.

Me ha costado llegar a la conclusión de que merezco lo que tengo (y hablo de todo eso entendido como positivo, más que de lo que vemos negativo, en ese caso me es muy fácil decirme un: «te lo mereces»).

Parece curioso lo poco que me quería, porque no me sentía merecedora de muchas de las cosas que llegaban a mi vida, pensando que eran fruto del azar y la suerte. Creyendo que eran casualidad o que no podía felicitarme o estar contenta en nombre de la HUMILDAD que deseo en mi vida, una humildad mal entendida.

Pero hoy sí, hoy voy a aprendiendo a sentirme merecedora de lo que tengo. Parte de ello conquistado con esfuerzo, otra parte que llegó fruto de las casualidades, y mucha otra parte que es porque tiene que ser, sin más. ¡Y hoy lo celebro! ¡Lo abrazo! ¡Y lo agradezco!

MEREZCO SENTIRME MERECEDORA, porque soy, como tú, una persona capaz de merecer, capaz de abrazar la abundancia en todas sus formas. La acepto y la integro en mí como parte de mi vida y de mi mirada.

Soy merecedora de la vida. Soy merecedora de la risa. Merecedora de la abundancia. Merezco quererme, amar y ser amada. Merezco respeto y respetar. Soy merecedora de mis sueños. Merezco mi trabajo. Merezco mi felicidad. Y, sobretodo, MEREZCO MI PAZ.

Y así, es como ha ido cambiando mi mirada, he ido aceptando lo que llega sin culpa ni remordimiento. Des del abrazo y el sentir mi fortuna y abundancia. Agradezco cada día, la vida y todas sus aventuras y regalos. Y con esta gratitud MEREZCO.

Y tú, ¿te sientes merecedor/a?

Como siempre, gracias por leerme,

con amor,

Judit.

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