Al encuentro de la paz

Durante mucho tiempo he estado buscando la felicidad, como si del mayor objetivo de vida se tratara. En cierta forma era una búsqueda del placer, de lo que llena, de lo que me hacía sentir viva. Relacionando felicidad con esa dosis de cierta euforia y de sentirme viva que me hace aferrar a la vida.

Pero llegó un momento que entendí que la felicidad es un estado transitorio que es insostenible sin una previa y al que solo se puede llegar si forjamos firme una antesala: el encuentro de la paz.

Sí, quiero ser feliz pero de pronto lo vi claro… no hay felicidad sin PAZ.

Y en ese momento cambió todo. Esa obsesiva visión de ir al encuentro de la felicidad se transformó y entendí que la búsqueda real es el estado de paz, de calma, de sosiego, de tranquilidad.

Así que dejé de buscar la  felicidad para encontrarme con la paz, y todo se transformó.

Al encuentro de la paz empezaron a andarse los pasos, y esa paz, a ratos, me acercaba a la euforia, otros ratos a la felicidad, otros incluso a la tristeza y muchos otros a la serenidad.

Y eso es lo que quiero para mi vida. Poder transitar y vivir todas mis emociones desde un estado de RECONOCIMIENTO, desde un estado de PRESENCIA, desde la CALMA, desde la PAZ.

Por fin he entendido que no hay mayor logro personal que el encuentro de la paz. Es desde aquí desde dónde sucede todo, es desde aquí desde dónde quiero vivir.

Y tú, ¿vives en paz?

Gracias por leerme,

Judit

PD: En la salita de yoga cultivamos la paz y la calma a través de dos prácticas semanales de yoga, una meditación y una propuesta de ritual o reflexión semanal. ¿Te vienes?