Diario de cuarentena

Los días pasan en un dulce ir y venir, una consciencia temporal que nunca antes había disfrutado. No hay saltos en el tiempo, ni vacíos, no hay ni velocidad y el tiempo parece no tener prisa para irse. Un día va detrás del otro, y por simple que parezca, en realidad es excepcional.

Lunes y sábado tienen un parecido muy fuerte, y soy incapaz de distinguir entre jueves y domingo, y es así como la vida se confunde y empiezo a dudar de lo que es realmente obligación y lo que es placer.

Y mis días corren al son del sentir… despertarme temprano para poder gozar de la luz del sol que nos regala esta primavera silenciosa pero creciente, interna y externamente; desayunar sin prisa y disfrutando del café en absoluto silencio, un café que siempre quiero que queme porque así tengo la excusa, hoy innecesaria, de alargarlo eternamente.

Trabajar unas horas, y que el trabajo se vuelva en orden y deje de ser presión, pasando a ser disfrute, aprendizaje, proceso de crecimiento, y también futuro alimento y pagos (no nos engañemos). Pero sobretodo ver como mi trabajo acompaña a florecer ideas, brotar proyectos y hacer crecer sueños, ¡y qué bonito!

Y en esta metáfora que se ha convertido el vivir, tener tiempo para salir al jardín (que por fortuna tengo) y estar y observar, sin más, sin menos. Y reconocer que el Ginjko viene lleno de vida, que las flores se abren hacia las 11:00 y se cierran a las 20:00, entender que el prunus necesita su tiempo para florecer, así como nosotros, pero que cuando lo hace no deja a ninguna mirada indiferente. Y vivir el increíble placer de tener tiempo para hacer casa, para hacer de esta casa un hogar.

Y que me pillen las horas entre práctias, al sol, y que en mi piel sudada empiece a apretar el hambre y me de cuenta que hoy, como ayer, vamos super tarde, vamos sin reloj. Y decidir que llega el momento de perderme entre ingredientes, bendita meditación, con unas preparaciones trabajadas como nunca, con amor, paciencia, cura y… de nuevo, tiempo. El tiempo que siempre piensas que te falta, y que hoy he descubierto que es el ingrediente perfecto para que las comidas sepan a calma.

Degustar sin prisa, acostumbrarnos al vino que antes nunca abríamos y con el que brindamos a diario, por la vida, la salud que por ahora mantenemos, por la oportunidad, por el nuevo día que se nos ha regalado, motivo suficiente para celebrar. Y mirarnos a los ojos y ser capaces de reconocernos los buenos y los malos días, las preocupaciones y las fatigas, el bienestar y el deseo, como nunca antes habíamos hecho.

Y «siestear» como práctica de salud diaria, abrazar entre la pereza y el sueño, y con ese café que yo hago pero que a ti te espera. «Siestear» para parar la vida, unos segundos más.

Y gozar de las tardes infinitas que hacía años que no tenía, que tanto se parecen a los viejos domingos en los que el aburrimiento me cogía en casa cuando era pequeña y deseaba un lunes con amigos y escuela. Pero no hoy, el aburrimiento se ha transformado en creatividad y posibilidad. Usar la cocina como campo de batalla, el jardín como refugio, y los rayos de sol que se cuelan por la ventana como ropa que ilumine mi propia oscuridad y me permite perderme en ella, sin miedo.

Y que la lectura sea compañera; la escritura, amante; la música, amiga; la fotografía, realidad; el baile, destreza; el canto, vida; y hacer de todo haciendo nada.

Y en este dulce vaivén adentrarme en mí y respetarme,y reconocerme como ama y señora de mi propio tiempo, y con esta posibilidad atreverme a mirar a mi vida a la cara, entenderme y entenderla, transformarme y transformarla, crecerme y permitirme expandirme y explorarme.

Y así, con la vida en la piel, dejar que el día repose en mis células, en mi corazón, en mi alma; feliz y satisfecha, dispuesta a seguir con el sueño plácido de estos días. Pero antes de caer en sueños pensar:
SÓLO QUIERO EL ENCUENTRO DE ALGÚN QUE OTRO ABRAZO, no hace falta más.

Pero me digo que curaremos la añoranza a base de sueño, y que pronto nos querremos, como siempre, pero como no hemos hecho nunca.

Judit.

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PD1: te recuerdo que mi ebook «EL CAMINO DE VUELTA A MÍ» tiene un descuento especial porque quiero que puedas disfrutarlo, disfrutándote en esta cuarentena. Una propuesta de 4 semanas para que vays dentro de ti y te reconozcas de nuevo, espero que te encante tanto como a mí 🙂