Crónica de un sueño

(Este artículo se podría llamar crónica de un sueño, o la resaca emocional que aún dura tras el Retiro Respira.)

Todo empieza tiempo atrás, cuando entre juegos, aprendizajes y naturaleza mi yo estaba, rodeada de niños, niñas y adolescentes y un grupo de monitores con una idea clara, regalar aprendizaje y respeto a través del juego y la convivencia a todas las personas que participaban del proyecto.

Después llegó el cobrar por eso que tanto me gustaba, profesionalizando esa labor, hacer de monitora no sólo de forma voluntaria sino con un sueldo. Y llegaron los primeros pensamientos compartidos con el grupo de voluntarios y monitores: de mayor me gustaría hacer esto mismo, pero con personas adultas, sí, unas colonias para adultos.

Y llegó la oportunidad de trabajar un invierno en uno de estos proyectos con niñas y niños acompañada de mi hermana, sí, de ella, de la cómplice y motor de todo esto que sucede. Y allí de forma inconsciente y sin saberlo empezó todo lo que hoy ya es.

La entrada al mundo laboral me alejó de ese mundo del ocio educativo y eso fue una evolución, una necesidad de crecer, de avanzar, de caminar firme y hacia adelante. Entraron en mi ser nuevas formas de conocerme que desconocía, des del yoga, la meditación, los retiros, las formaciones complementarias y el coaching, y todo eso fue gestando un pozo y un pensar… quiero trabajar para poder acercar todas estas experiencias y herramientas a más y más gente, tenemos mucho que aportar y mucho por decir.

Y así fue cuando volví a conectar con ese invierno trabajando codo a codo con Raquel, y me di cuenta de que no había mayor profesional y mejor persona que ella para este sueño. Así que lancé la propuesta y la abrazó con tanta fuerza que empezó a materializarse el sueño en forma de plan, un sueño ya compartido.

Y cuando vi que eso se materializaba me aterró el miedo, un miedo que ha estado presente a lo largo de todos estos meses de gestar el proyecto, el primer Retiro Respira, un miedo que a ratos se desvanecía y a ratos aparecía con más y más fuerza para hacerme tambalear. Pero un miedo que junto a mi hermana ha sido llevadero y lo he podido respirar, cogerle de la mano y andar juntos. Porque el miedo está presente y no lo podemos negar, el miedo al FRACASO, a no cumplir las propias expectativas, a no poder dar lo que crees que los demás esperan de ti, a no garantizar la calidad necesaria… y a tantas otras ideas limitantes que nos autoimponemos. El miedo anda con nosotras y debemos aprenderlo a respirar, porque permanecerá y se mantendrá presente, avisándonos de que lo que estamos a punto de realizar es algo grande, algo importante, algo que no nos va a dejar indiferentes; así que quizás podemos ver ese miedo como algo positivo que nos da información sobre el acontecer.

Primero empezamos por buscar el lugar, y la propuesta de Raquel ha resultado ser increíble (gracias Masia el Puig por tratarnos tan y tan bien). Y una vez tuvimos claro el dónde venía la parte más interesante: el qué.

Gestamos juntas y con mimo cada propuesta de actividad. Trabajamos juntas y por separado pero siempre compartiendo los avances, teníamos claro algunos de los aspectos que queríamos introducir: creatividad, visualizaciones, yoga, empoderamiento, gestión emocional, goce, auto mimo… Y con estas ideas claras fuimos buscando en nuestras mil y una libretas, proyectando nuevas propuestas, cambiando lo establecido y lidiando con las inseguridades propias de las primeras veces. Hasta que nos sentimos satisfechas y nos dijimos: las actividades pueden gustar más o menos, pero están trabajadas a consciencia y con mimo, así que vamos a por ellas.

Y en todo este proceso empezamos a ver que había personas que estaban confiando plenamente en nosotras, des de la confianza ciega porque en realidad no sabían qué les deparaba esta propuesta y esa fue una de las sensaciones más maravillosas. No negaremos que al principio nos dio respeto no encontrar personas interesadas en el proyecto, pero esa idea se esfumó y nos hizo sentir más motivadas y con más responsabilidad para el trabajo que íbamos a realizar.

Y tras todos estos pensamientos y horas de trabajo llegó el día del retiro, y nuestra voz temblaba y se emocionaba a partes iguales (supongo que todas las personas ahí presentes lo notasteis) y en parte ese temblor me pareció precioso porque hablaba del amor puesto en ese trabajo, del querer que todo anduviera y del impacto emocional que tienen nuestras decisiones en nuestra vida.

Y pasó una primera noche, una velada maravillosa para irnos soltando, conociendo, para romper las barreras de las ganas y dejarnos fluir.

Un sábado que tuvimos sesiones de yoga en las que sudamos la emoción y nos empapamos del calor de la compañía; actividades de conexión con el yo, la creatividad y la naturaleza, para abrir puertas al inconsciente y dejarnos llevar por el proceso de crear. Una tarde completa aprendiendo a disfrutar del goce de nuestro cuerpo gracias al maravilloso taller que nos preparó Rosa Padrosa; meditaciones, pranayamas y visualizaciones. Además de unas increíbles comidas vegetarianas preparadas con mimo y cariño; y también tiempo de descanso y de disfrutar del lugar. En un sólo día nos permitimos conectar como grupo de una forma brutal y fácil, convirtiéndonos todas las personas allí presentes en imprescindibles para la fórmula que creamos como pequeña tribu, como red de respeto y confianza.

Y terminamos con un domingo intenso de más yoga, meditaciones, pranayamas, visualizaciones, trabajo de emociones, goce y diversión, palabras de amor, conexión y respeto absoluto. Para cerrar con un pequeño ritual de introspección.

Y así, llegar al final de un fin de semana que nos pareció una vida, y es que lo que ahí creasteis y creamos fue mágico. Mònica, Vanessa, Marga, Júlia, Pep, Núria, Júlia, Mònica, Irene, Rosa GRACIAS.

Gracias en primer lugar por la confianza que depositasteis en nosotras, en este proyecto que es el Retiro Respira, pero sobre todo, y especialmente, por permitirnos entrar en vuestras vidas, por abriros a la experiencia, por mostraros sin filtros, por entrar sin miedo en cada una de las propuestas y hacer de esta aventura un tesoro maravilloso que nos ha hecho crecer y que guardaremos en un rincón muy especial de nuestra memoria y, sobre todo, de nuestro corazón.

Gracias porque sois vosotros y vosotras quiénes habéis permitido transmutar un sueño a una realidad. Eternamente agradecidas…

Y, para terminar, me quiero recordar lo siguiente: no es que lo que crees, creas; es lo que crees, trabajas y proyectas, CREAS.

GRACIAS POR ESTAR.

Raquel i Judit.


El retiro RESPIRAR ha sido:

Respirar para crear un espacio interior, para cultivar el cuidado, la autoestima y el conocimiento propio.
Todo un regalo recibirlo de las manos de Judit y Raquel.
Nos han hecho de contención y de guías, para crear ese espacio de amor para poder explorar con total seguridad, sin juicios.
Y el espacio dónde ha sucedido la magia, es el broche final. Un sitio idílico que ayudaba a la desconexión y disfrute.
Para mí llegó en un momento ideal, que me sentía atrapada en el estrés, las preocupaciones, y la culpa por tener que parar. 
Te lo recomiendo: RESPIRA.

Testimonio.

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