De la primavera y el renacer…

«Renacer es el germinar de nuestra esencia,
es el proceso diario que realizamos tras el sueño,
es el recorrido circular que empieza tras el silencio de invierno,
es el volver a ir hacia fuera para florecer.

Renacer es tener de nuevo todas las oportunidades ante nuestros ojos,

es el tocar con la punta de los dedos la verdad escondida en la pausa,
es vislumbrar el presente como camino
es ver el pasado como aprendizaje y el futuro como ilusión.

Renacer es estar en un cuerpo capaz de vibrar con el momento,

es poder sentir en nuestra piel el erizarse de emoción,
es notar como los escalofríos del placer nos recorren
y es el estar sintiendo nuestra propia naturaleza, hoy salvaje.

Renacer es vivir, en esta eterna primavera que hay en mí.»


No se me ocurre mejor manera que empezar esta época del año cargada de luz y de amor que con versos. Hoy la luna llena se ha alineado con el equinoccio de primavera, y es un momento que me parece perfecto para re-conectar con nuestra esencia, con nuestro ser, con nuestra forma más pura. Es un momento ideal para conectar con la naturaleza.

Salir, pisar el verde, observar las flores, nutrirnos de plantas y vegetales de temporada, plantar nuestro propio jardín de flores, de plantas aromáticas o, ¿por qué no probar con un huerto? Y es que son tantas las opciones que nos regala la naturaleza que quedarnos cerrados bajo techo me parece hasta cierto punto egoísta, ciego, sordo.Salir, ahí fuera a vibrar, a brillar a estar. 
Salir, ahí fuera a vibrar, a brillar a estar. 

Y es que la fuerza de la naturaleza, la belleza de ésta es increíble si nos abrimos a verla. Pero eso no es nada nuevo, grandes pensadores naturalistas ya lo afirmaban.

En este último mes he realizado dos lecturas que me han conectado de forma muy pura, muy limpia con la naturaleza, los dos libros de la colección Hojas en La Hierba. A través de las páginas de Mi primer verano en la sierra John Muir, naturalista por excelencia, nos invita a recorrer a través de su prosa los campos, las cimas, los ríos y las montañas de Yosemite. Sorprendernos con lo habitual, que no deja de ser extraordinario, sorprenderse con lo sutil, con los cambios de la naturaleza, con la fuerza y la virtud de ésta. Una invitación a la contemplación des de la pureza, des de la sorpresa.

Querido Waldo, recoge las cartas que se mandaron Waldo Emerson y Henry David Thoreau. Entre sus páginas hay lugar para la emoción, la sorpresa, el amor, la ternura, la belleza y hasta para los sentimientos encontrados. La lírica en las carta de Thoreau hacen de esta lectura un momento precioso y el amor y respeto que se desprende de la relación entre ambos una muestra más de la grandeza de nuestra naturaleza más pura.

Así que hoy quiero regalarte algunos fragmentos, algunas palabras que me han movido, me han llegado y me han vibrado por su belleza y su verdad, provenientes de grandes naturalistas que pusieron su veneración en la madre tierra, que admiraron la belleza de lo efímero, lo cambiante y lo presente.

También te animo a hacerte con estos libros, para empaparte de su saber, de la capacidad de contemplación y de admiración que resuena en sus palabras. Y te invito a admirar la naturaleza, a ser parte de ella y a respetarla… andando siempre en transición hacia una vida más responsable y respetuosa.


«Sí, estamos en las montañas y ellas están en nosotros, prendiendo nuestro entusiasmo, estremeciéndonos cada nervio, colmándonos cada poro, cada célula. Nuertro tabernáculo de carne y hueso se diría transparente como el vidrio a la belleza que nos rodea, como fuera una parte innseparable de ella misma, capaz de vibrar con el aire y los árboles, con los arroyos y las piedras, bajo el oleaje solar. Fundidos con la naturaleza ya no somos jóvenes ni viejos, sanos o enfermos: simplemente inmortales. « J.Muir

«Ya ves cuántas palabras hacen falta para ocupar el lugar de una acción; cien hilos para una tela de araña, pero una sola cadena del ancla para una fragata.» Thoreau

«Sólo con esta planta, aunque no existiera ninguna otra, el mundo ya parecería rico.» J.Muir

«Los presentes más preciados que podemos regalar son los que no están a la venta. Detestamos la bondad que comprendemos. Una persona noble no regala nada mejor que su plena confianza: nadie exalta tanto al que da como al que recibe; eso es lo que genera la auténtica gratitud.» Thoreau.

«Les entró miedo de su propioa libertad, pues no sabían qué hacer con ella, y parecían dichosas de volver a ese antiguo cautiverio que les resultaba tan familiar.» J.Muir

«Es cierto que es imposible decir lo que un individuo puede hacer, pero es fácil decir lo que una docena de hombres no pueden hacer, a menos que estén hasta cierto punto unidos como uno solo.» Thoreau

«Qué lástima, sí, tener que dormir en mitad de un movimiento eterno y primoroso, no poder mantener los ojos abiertos para siempre, como hacen las estrellas.» J.Muir


GRACIAS INFINITAS POR ESTAR AQUÍ.
con mucho cariño,

Judit. 

PD: puedes ver un post parecido con fragmentos de la obra de Thoreau, Walden o la Vida en los Bosques«.

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