Pienso, luego compro…

Ya escribí una vez sobre este tema pero creo que tras la locura del Black Friday, el Cyber Monday y lo que parece la semana oficial de las compras en todo el mundo no está de más volver a hacer un poco de hincapié en el tema.

Mi situación actual es la siguiente, estoy en el sofá de mi casa, escribiendo en el ordenador, con una agenda ya casi agotada al lado y con una infusión en una taza cualquiera que no deja de sacar humo. Tengo un cojín en la espalda para estar cómoda, una manta en los pies para el frío, una luz encendida para ver mejor, el móvil que de vez en cuando vibra, un libro en la mesita que me tienta a ser leído, la fiera estirada al lado con una de mis zapatillas entre sus patas y voy vestida cómodamente para pasar mi mañana en casa…

Tengo tanto a mi alrededor que demasiado a menudo no paro a pensar en la suerte que tengo, en la abundancia material que hay en mi casa y en mi vida sin apenas darme cuenta. Pero eso no es todo, porque soy consciente que tengo de todo y hace un tiempo intento consumir de manera más responsable, gastando menos en tonterías y mejor en lo realmente importante. Pero, ¿a quién quiero engañar?, muchas veces no soy coherente y me dejo influenciar y consigo creerme que aún me faltan cosas para poder vivir un poco más tranquila, un poco más relajada, en definitiva… un poco más feliz. (¡ Felicidades publicidad has podido conmigo!)

Así que no puedo engañarte, tengo que sincerarme y decirte que aún tratando de llevar una vida más simple y minimalista a veces COMPRO, por placer, por capricho, o por lo que sea, y no pasa nada, porque lo hago con gusto, con placer, con mimo.

Pero si una cosa hago antes de comprar es pensar. Sí, reflexiono en el porqué de esa compra o necesidad, porque se me ha antojado lo que quiero y si es por pura influencia o verdaderamente lo deseo. Y si es así, me permito desear, porque también está bien y cuando consigo eso que deseo, aunque sea algo material, me siento satisfecha por un momento, y eso es genial.

Y cuando quiero comprar algo, trato de pensar y buscar la forma que más me convenza para consumir el producto que deseo:

  • Cosmética: cruetly free y libre de tóxicos a poder ser. Y si es sin plásticos mejor que mejor. (Que por cierto he descubierto a Cosmethics, una marca que pone todos sus esfuerzos en buscar productos cruetly free y orgánicos y creo que están haciendo un trabajo maravilloso). 
  • Tecnología: calidad por encima de cantidad. (Y si puedo buscar alguna marca que alargue la obsolescencia programada mejor).
  • Ropa: quizás lo que deseo lo puedo conseguir de segunda mano, sin explotación del personal y cuidando el medio ambiente. Pero quizás no y tampoco quiero frustrarme o enfadarme conmigo misma. (Algunas marcas que producen ropa con telas rehusadas son Neko vintage , Numon y ropa de deporte producida con todos los requisitos expuestos Belive Athletics.)
  • Objetos decorativos o artísticos: siempre, siempre, siempre, intentando potenciar el arte de pequeños empresarios, a menos que el presupuesto se me vaya mucho de las manos que después hago lo que buenamente puedo.
  • Joyas: de nuevo intentando potenciar el pequeño comercio y los inspiradores creadores.

En definitiva, hablo por mí misma cuando digo que la incoherencia, a veces, habita en mí, y le dejo estar y ser. Me explico, intento ir en contra de un sistema que considero opresivo y dañino para el bienestar emocional de las personas pero también del bienestar de nuestro planeta, el capitalismo. Pero a la vez, estoy inmersa en él y recibo constantes imputes y me siento atraída por muchas influencias que me llegan, por eso, la mayoría de veces procuro luchar contra estos estímulos que recibo, pero al mismo tiempo, me permito disfrutar de alguno de ellos, gozarlo, vivirlo, experimentarlo con cabeza y serenidad. Sabiéndome libre y felizmente incoherente en mi búsqueda diaria de coherencia.

Espero que te haya gustado mi reflexión y que puedes utilizarla para pensar en tus regalos de Navidad.

Te mando un abrazo, y gracias por estar. 

Judit. 

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PD3: las imágenes son del bonito calendario que me he comprado de Gala Pont.

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