Visita exprés a Nápoles

Este fin de semana he tenido la suerte de poder escaparme hacia uno de  mis países favoritos… ITALIA, pero esta vez acompañada de buenas amistades y para visitar su sur, lugar que hacía años que no pisaba.

Hemos estado pocas horas en la ciudad capital, Nápoles, lo justo para hacer una visita exprés y disfrutar de su magnífica gastronomía, dulces, pastas y pizzas, (que des de mi punto de vista es de las mejores de Italia, y, sin duda alguna, de las más baratas), gozar del perdernos entre sus callejones del casco antiguo y contemplar la decadencia de sus fachadas e iglesias. Si dispones de más tiempo te aconsejo que visites el Nápoles subterráneo, el castillo de Sant Elmo y las galerías Umberto.

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Ésta es una de las ciudades que te enganchan por su dulce decadencia, por convertirse en un lugar cercano y común a la vez que distante y distinto; un lugar que atrae aún con sus defectos, fachadas que caen y oscurecidas por el agua y el sol, suelos sucios y descuidados o pocos espacios verdes.

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Nuestra estancia en Nápoles fue fugaz, porque de seguida nos dirigimos a los dos destinos deseados: POMPEIA y POSITANO.

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A Pompeia se llega con un tren que sale de la Stazione Centrale de Nápoles en dirección a Sorrento y que cuesta 4€. En sólo 30 minutos, aproximadamente, se encuentra esta antigua población que quedó aniquilada con la explosión del volcán Vesubio. Es un lugar muy bien conservado, cuidado y que invita a pasear, vivir, pensar e imaginar. Ya sabréis que estoy muy enamorada de la historia y que me encantan estos lugares en ruinas, me invitan a transportarme a mundos ya inexistentes pero que inspiran a mi imaginación y me despiertan los sentidos. Pues éste es un buen lugar dónde pasar unas horas dándole forma a la historia y dejándote llevar por tu creatividad. Creo que en estos lugares es interesante hacer rutas guiadas para entender lo que sucedió y cómo se vivía, en definitiva para aprender más y mejor.

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Después fuimos a Positano, yendo hasta Sorrento con el mimso tren (unos 20 minutos aprox.) y des de Sorrento tomamos un autobús en dirección a Amalfi que nos llevó durante 40 minutos por una de las carreteras más bonitas que jamás he recorrido, regalándonos unas vistas entre los acantilados y un mar de aguas cristalinas increíble, un auténtico placer para la vista! En Positano nos dejamos atraer por la magnificencia de un pueblo encrespado a las montañas, pintado entre el blanco y los colores, con una playa de arena oscura que invitaba al descanso y la paz. Un lugar muy cuidado, preparado para el turismo y bastante explotado, pero que si se visita fuera de temporada es un espacio de calma y relax, en el que podrías quedarte a llenar el alma! La verdad es que recorrer sus altas calles, pasear por su playa, sentarnos a descansar, ver la belleza de la cerámica, las plantas, las flores, es uno de esos recuerdos y sensaciones que me guardo en un rincón de la cabeza para recuperar en momentos en que la calma falte!

La verdad es que ha sido un viaje que ha pasado sin apenas ser visto, pero en el que la compañía, la comida y el lugar se han convertido en un gran antídoto contra el agobio, el estrés y las preocupaciones, así que GRACIAS (per sempre voler compartir amb mi el vostre temps)!

Feliz martes,

Judit.

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